Fue a urgencias a dar a luz pero los médicos le dijeron que NO había ningún bebé. No creerás lo que…

¿Qué serías capaz de hacer para formar la familia de tus sueños? Son contadas las familias en las que papá y mamá se mantienen unidos por amor, y no utilizan a los hijos como pretexto para seguir juntos por los bienes económicos o el ¨qué dirán¨. Bárbara Bienvenue desde pequeña sufrió el abandono de su padre, apenas tenía 5 años. Su madre la culpó toda la vida con maltratos, entonces…

Aquella niña, que sólo anhelaba el día en que su padre cruzará la puerta para decirle lo arrepentido que estaba por haberla dejado, y que llegó a quedarse en cama durante semanas por las golpizas que le daba su madre, se conviritió en una mujer. Sí, una mujer insegura, que envidiaba todo a su alrededor y se refugiaba en la comida y el alcohol, igual que lo hizo su madre.

La vida nunca la trató bien; perdió la cuenta de los hombres que la tocaron, su madre le llevaba uno tras otro. A pesar de todas esas cicatrices quería seguir adelante y su sueño siempre fue formar una familia. ¿Pero cómo? Ni siquiera tenía idea de lo que era una.

Las relaciones destructivas se volvieron parte de su vida. Soportó golpes, ofensas, hombres con vicios, pero por más que se aferraba, siempre se iban y terminaba llorando como cuando era niña, en un rincón, abrazándose las piernas y culpándose igual que al irse su padre.

Un día algo cambió. Su novio Tom se emocionó aquella mañana en que ella le dijo que se había hecho una prueba de embarazo y salió positiva. Tom era muy violento y alcohólico pero la paternidad era uno de sus puntos débiles, así que llenó de besos a Bárbara.

Parecía que ¡por fin! su sueño se cumplía, pero a los pocos meses tuvo un aborto espontáneo. Tom la recogió del hospital; aunque iba muy serio la ira se le notaba en la mirada. Al llegar a casa metió a Bárbara jalándola del cabello. Luego la golpeó mientras gritaba: ¨¡Fue tu culpa, maldita, tú mataste a mi hijo!¨.

Después de dejarla inconsciente Tom se largó y jamás volvió. Pero Bárbara entendió que a los hombres sí los puede atar un hijo.

Dos años más tarde conoció a Paul Servat, un hombre completamente diferente que la trataba como una dama. Los golpes y las discusiones no eran parte de la relación y ella se sintió amada. Al cabo de dos meses dio a su compañero la gran noticia: estaba embarazada.

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Paul lo recuerda como si hubiera sido ayer. Esa mañana Bárbara se levantó de muy buen humor, le preparó su desayuno favorito y se lo llevó a la cama. Mientras le acariciaba el cabello le susurró: ¨Amor, tengo que decirte algo¨. Paul no tenía idea de lo que le esperaba, pero cuando ella dijo: ¨Estoy embarazada¨, la abrazó y empezó a brincar de un lado a otro, se sentía el hombre más feliz. Pero eso no era todo: no era un bebé, eran ¡CINCO!

Para Paul fue como haberse sacado la lotería, la mujer de la que estaba completamente enamorado le daría la dicha de ser padre de cinco hermosos bebés. Lo publicaron en sus redes sociales y el apoyo de sus familiares y amigos no se hizo esperar. Hasta hicieron una página donde subirían todo el avance del embarazo.

Pronto estaban recibiendo decenas de donaciones por parte de desconocidos que querían apoyar a los futuros padres.

El tiempo pasó y aquella noche Bárbara, con 34 semanas, comenzó a sentir fuertes dolores. Paul la llevó al hospital Sainte-Justine, de Montreal. Los minutos mientras él esperaba en el pasillo y su mujer estaba en el quirófano, le parecieron una eternidad. Y aún faltaba lo peor…

El médico salió y dijo a Paul que su esposa no estaba embarazada. El entró en estado de negación, gritó que estaban locos, que en casa tenían los ultrasonidos… Revisaron el expediente y no había ninguna visita médica a nombre de Bárbara. ¿Qué estaba pasando?

Paul sintió que sus ilusiones se desmoronaban, la presión en el pecho no lo dejaba respirar, y por más que apretaba los puños no había nada que calmará esa sensación. La mujer en la que más confiaba lo había engañado de la forma más cruel que se puede herir a un hombre. Fue necesario aplicarle sedantes y le explicaron que la obsesión de Bárbara provocó que tuviera un embarazo psicológico, con síntomas y crecimiento de la barriga… pero sin vida dentro.

Paul salió del hospital y se fue a casa para recoger sus cosas. Bárbara no supo más de él y ahora se arrepiente de haber fingido el embarazo, pero asegura que no le quedaba otra opción pues no dejaría que el amor de su vida se fuera.

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